Demasiado humano
20 01 2008Ayer tuve la fortuna de asistir en el Teatro Jovellanos de Gijón a la representación teatral Demasiado humano, en la que se hacía una puesta en escena, actual y española, de los últimos días del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. La obra cuenta en su haber con el Premio de teatro Lope de Vega 2005, su autor es Jaime Romo y la dirección corre a cargo de Mikel Gómez de Segura.
Alfonso Torregrosa encarnaba el papel de Nietzsche, un filósofo sumergido en una locura excesivamente lúcida, ¿o sería una lucidez alocada? “Nací viejo, pero ahora soy un niño”, decía entre gritos agresivos y llantos inofensivos. Elisenda Ribas bordó su papel de nana, lavando al “profesor”, besándole con cariño maternal y dándole de comer una sopa (ésta por Dionisos, ésta por tu amigo profesor, esta por Platón. “No, Platón no, Platón no” gritaba el pensador desesperado).
Goizande Núñez (conocida por su papel de Lourditas en la serie Los Serrano) enarcó la ceja como nadie, mostrando la beatería y la altivez necesarias para hacer aflorar la personalidad de Elisabeth Foster Nietzsche, la abnegada hermana que no tuvo reparos en tergiversar la obra nietzscheana para darle unos matices antisemitas.
El último personaje femenino era el de la bella filósofa Lou Andreas Salomé (Susana Hernaiz) que trataba de ayudar a su antiguo amigo a salir del encierro en el que su hermana y el doctor Moebius (Rafael Martín) lo tenían sumido, ya que no podía salir de su cuarto. Lou visita a Nietsche a escondidas, él la sigue amando. También traza un plan con ayuda del profesor Overbeck (Eduardo Mac Gregor) para seducir al juez que arbitrará el caso (Txema Blasco), el cual debe decidir si Nietzsche es libre o su hermana le ha de proteger convirtiéndose en albacea testamentaria, con todos los derechos sobre la obra filosófica del autor alemán. Al final, como todos sabemos, así ocurrió.
Nietzsche pasó sus últimos segundos en la oscuridad, postrado, lamentándose entre los arrullos de su nana, que lloraba desconsoladamente ante el final de una mente brillante, atormentada y visionaria. (Soy una cuerda tendida hacia el abismo...).
Bravo.
Reseña en el periódico La Nueva España. Idem en El Comercio.
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