Esta es la presentación que realicé el curso pasado para resumir las principales teorías de los filósofos presocráticos. Esta semana las comentaré brevemente para dar paso a la segunda unidad, dedicada a Sócrates y los sofistas. El objetivo es que a finales de la semana que viene podamos comenzar Platón, ya que vamos con retraso y parece ser que las evaluaciones serán en Noviembre, por lo que deberéis hacer un examen de Platón previamente.
Por eso es necesario que nos pongamos las pilas. Y qué mejor modo que realizando las actividades de la Unidad 1 para después del puente del Pilar. Como sabéis, el primer bloque de actividades se realiza con los datos de las fotocopias y el segundo os lleva a consultar diversas webs. Son las siguientes:
Con este post inauguro la segunda singladura del edublog “La lechuza de Minerva”, el cual ha estado un pequeño período en barbecho, a la espera de recoger nuevos tripulantes. Sobre mi mesa tengo los apuntes, las listas repletas de nombres, el horario con los grupos, un sin fin de ideas, pero aún no os conozco en persona. Eso sí, he podido recorrer algunos pasillos del IES, todavía desorientada.
Posiblemente no leeréis esto hasta que os haya dado la dirección del blog el próximo lunes (o martes, dependiendo del grupo). Será entonces cuando os preguntéis qué demonios es eso de un “edublog”. Así ha ocurrido anteriormente con otros grupos de alumnos y alumnas: “Profe, ¿para qué queremos eso?”
Un edublog es un web-log o blog dedicado exclusivamente a la educación. Los hay de muchos tipos: blog de profe, blog de aula, blog de alumno/a, etc. Su apariencia es la de un blog normal, es decir, se presentan unos artículos en el cuerpo central en orden cronológico inverso. En otras palabras, los artículos o “posts” se ordenan verticalmente de manera que los más recientes aparecen arriba, los más antiguos abajo, y los muy antiguos quedan archivados para su consulta. Cada artículo trata de un tema que el profesor o profesora desea explicar, completar o comentar para apoyar la docencia de su asignatura. Todos ellos cuentan con la posibilidad de ser comentados por el alumnado, que si bien al principio suele tener algo de miedo escénico, poco a poco va colaborando. (Lo cual es interesante no sólo por lo que se puede aprender, sino porque sube nota). Es posible usar un apodo o “nick” para el curso, siempre que se me comunique quién lo usa.
En el menú de la derecha aparecen los artículos más recientes, así como diversos accesos por temas y enlaces relacionados con las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y la educación. Además de estos apartados, este blog dispone de varias páginas webs en unas pestañas que aparecen en su parte superior. Todas ellas amplían información de interés para las asignaturas.
Las asignaturas que impartiré este curso son Filosofía I de 1º de Bachiller y Filosofía II de 2º de Bachiller. Sobre Filosofía II hay abudante información en el blog, disponible desde el curso pasado. Para la Filosofía I habrá más novedades porque no la he tratado antes como asignatura específica, así que los contenidos serán frescos.
Si queréis saber más sobre el fenómeno de los Edublogs, podéis entrar aquí.
Si no sabéis qué son las “competencias digitales”, podéis visitar esto. (Ver el último video).
Con estos conocimientos ya estáis preparados para trabajar con el blog. No dudéis en utilizarlo como vía de contacto, para preguntar dudas, consultar información, profundizar en un tema, opinar sobre algún asunto, etc. El blog se hace por y para vosotros. Queda a vuestra disposición. Sin más, os doy la bienvenida a “La lechuza de Minerva”.
Decía nuestro paisano Ortega y Gasset que La claridad es la cortesía del filósofo. En este punto, no sólo estaba acertado, sino que es recomendable no olvidar este consejo, especialmente para quienes nos dedicamos a la docencia. Cuántas veces habré oido lamentarse a los alumnos/as porque no entienden una asignatura o a un docente.
Es cierto que la filosofía académica tiene su vocabulario característico, en ocasiones complejo y oscuro, pero no es menos cierto que cualquier disciplina científica seria posee, del mismo modo, un argot propio. Por eso el reto está en enseñar nuevos conceptos (para no perder el rigor) pero facilitar las explicaciones, que no tienen por qué ser farragosas. En ese equilibrio hay que mantenerse.
Por lo que respecta al ámbito literario, autores como Savater, Marina y Onfray procuran divulgar la filosofía mundana, haciendo un esfuerzo por descender a la caverna para ayudar a los otros esclavos. Sin embargo, a veces reciben acusaciones de realizar una filosofía descafeinada. En este punto, no se debe olvidar que es necesario contar con obras introductorias además de las especializadas. Así lo cree Josep Muñoz Redón, autor del libro divulgativo Good bye Platón, en el que rechaza la etiqueta de “filosofía barata” y considera que el lenguaje de la filosofía pata negra (”cara”) es técnico y restringido porque está reservado a una elite intelectual que ha superado numerosas pruebas previas; entre las más humillantes destaca su paso por la universidad.
Ironías aparte, hay que señalar que esa tarea comunicativa, de transmisión de una materia que exige capacidad de abstracción, pensamiento crítico e interés por los asuntos humanos, ha sido el objetivo principal de este blog. En su corta vida sirvió como apoyo durante el curso académico y también como lugar de encuentro en el verano. Es verdad que no le veía sentido a publicar una vez terminadas las clases, pero dado que hubo solicitudes de continuación, traté de cubrir ese hueco hablando de lecturas, películas y anécdotas relacionadas con la filosofía. Espero que os haya sido de utilidad.
Al principio quise que el blog fuera un mero recurso más, aséptico, incluso distante. Pero el día a día hizo que se fuera impregnando de nuestras personalidades (las de la profesora y su alumnado) como una esponja que se desliza suavemente en un bañal. No era lo previsto, pero no tiene por qué ser malo. Además es bastante comprensible que en ocasiones se llegue a establecer un diálogo “inter pares” cuando se trabaja con alumnado que está terminando el Bachiller. De hecho, a día de hoy muchos de vosotros ya sois universitarios en ciernes.
Sin embargo, y como decía el Oráculo en “Matrix”, todo lo que tiene un principio tiene un final. Pronto tendrán lugar los exámenes de recuperación, y con ellos mi labor docente en el IES terminará, con lo que el blog tendrá que entrar, si no en un punto y final, sí al menos, en un punto y aparte.
De todos modos, seguiré en contacto a través del correo electrónico, así como leeré los edublogs de tantos compañeros y compañeras que he conocido este año. He aprendido muchísimo con todos vosotros, alumnos y profesores. Como siempre, continuaré revisando mi práctica docente, rehaciendo temas, creando recursos, por mucho que a veces las circunstancias sean ingratas. Esperemos que los vientos sean favorables y esta nave pueda recalar en nuevos puertos. Hasta entonces, amigos de la Lechuza.
Leyendo un artículo sobre el problema de la identidad en Philosophy now, he recordado las clases de repaso de Hume, cuando comentamos su crítica al yo, momento que aproveché para plantear algunas cuestiones muy divertidas para las que, desgraciadamente, no disponíamos de tiempo suficiente.
En el artículo, Joel Marks comenta de forma divertida y audaz estos ejercicios filosóficos con los que romperse la cabeza un rato. Hagámonos la pregunta para poder seguir su sugerencia: ¿Quién soy yo? Y respondámosla, como él, por eliminación:
¿Soy yo mi cuerpo?
A tener en cuenta:
a) Si perdieras un brazo, ¿seguirías siendo tú? Si te transplantaran el corazón, ¿seguirías siendo tú?
b) Tu cuerpo ya no es como el de tu infancia. Cada átomo de él, ha cambiado. ¿Sigues siendo tú?
¿Soy yo mi mente?
a) Si sufres amnesia, sigues siendo tú, ¿o no?
b) Si te hubieran adoptado y criado otras personas, no pensarías igual, pero seguirías siendo tú. ¿O no?
Entonces…, ¿no somos nada? ¿Somos lo que los demás creen que somos, u otra cosa diferente? ¿Somos lo que hacen de nosotros o lo que nosotros mismos hacemos con nuestro yo? ¿Somos lo que nos pasa? En definitiva, ¿qué delimita la propia identidad?
Ejemplo para el asunto del cuerpo. Hace unos días, la actriz protagonista de la serie estadounidense Me llamo Earl, Jaime Pressly, declaró que su reciente maternidad había sido un infierno para ella, por lo que no dudó en volver rápidamente al gimnasio para lucir vientre plano lo antes posible y “volver a ser ella”.
Ejemplo para el asunto de la mente. Para no desviarnos del ejemplo anterior, Earl, el protagonista de esta serie cómica, decide un buen día cambiar completamente su código moral para convertirse en mejor persona y desfacer anteriores entuertos. (En un intento de parodiar las aporías del pluralismo religioso, Earl se “convierte” porque cree en el karma). Ahora bien, si ha cambiado tanto su forma de pensar, ¿sigue siendo el mismo o no? Dejaré las cuestiones en el aire.
P.D.: Los ejemplos de la cultura pop tratan de vincular las cuestiones planteadas con la realidad próxima y compartida. Eso no quiere decir que la serie televisiva en cuestión sea la mejor de las que se emiten. Si juntamos a Asterix, Obelix, la Barbie, y dos personajes de buen ver que den un toque intercultural, nos sale el plantel de la serie. Sobre los arquetipos hablaremos otro día…
Hace un tiempo comencé con ilusión a leer la novela La filósofa, de Peter Prange. La originalidad del relato, que supuestamente giraba en torno a una mujer dedicada a la filosofía, me resultaba particularmente atractiva. Una vez leída…, no sé qué decir. Está bien escrita, es decir, es correcta. No obstante, me parece que el título es un poco fraudulento.
La historia narra las aventuras de Sophie, una huérfana que se va a trabajar como camarera a París y termina siendo amiga de los enciclopedistas, especialmente de Diderot, ayudándoles a sacar adelante su atrevido proyecto pese a los impedimentos que otros grupos sociales les ponen en el camino. Sin embargo, la novela debería titularse “La enciclopedia” o “Diderot y la enciclopedia”, porque la pobre Sophie no deja de ser más que un mero hilo conductor que va enlazando las escenas referidas a la escritura del enorme libro, añadiéndoles un toque romántico o estético, según la ocasión. Ni que decir tiene que de llegar a ser filósofa, nada de nada. Si bien prospera profesionalmente, se convierte en lectora de la amante del rey y escritora en la sombra de artículos, no estudia filosofía ni se dedica realmente a ella.
La cuestión es, ¿acaso podía haberse fabulado con la existencia de una mujer filósofa en la Francia pre-revolucionaria sin caer en un anacronismo? La respuesta: ¿por qué no? No estaban tan lejos históricamente las aportaciones de Mary Wollstonecraft u Olympe de Gouges. En cualquier caso, parece que Sophie no es la verdadera protagonista del relato, al margen de que se la pueda considerar filósofa o no. Tampoco destaca por ser un cerebro privilegiado, como mucho lo suficientemente sagaz como para despertar las pasiones de Diderot, cuyos ojos “asombrosamente azules” ocupan más líneas de la novela que las dedicadas a la chica de sus sueños.
En definitiva, no es lo que esperaba encontrar. Por suerte el libro ha vuelto a ocupar su estante en la biblioteca sin desembolso alguno. Son las ventajas de disponer de una red de bibliotecas bastante bien surtidita. (Ver aquí).
Para rematar este artículo, aprovecho para informar de que hoy aparecemos en la prensa los blogs de Educastur “Las Tic en Plástica” y “La lechuza de Minerva”. ¡Qué detalle!
Me tendréis que perdonar el chiste malo del título de este artículo. Con él no me refiero a la película de Woody Allen (quien está rodando estos días en tierras asturianas), sino a la filósofa Hannah Arendt, cuyo centenario se conmemoró recientemente.
Antes de irme unos días a veranear, continúo leyendo con avidez libros sobre filósofos, con el fin de estudiar más a fondo a algunos de ellos. Los últimos han sido Martin Heidegger y Hannah Arendt, pensadores del siglo XX entre los que existió una breve relación profesor-alumna que los convierte en una de las parejas filosóficas más conocidas. Desgraciadamente, la escasez de tiempo motivó que no pudiera hablar de ellos en clase, pero procuraré encontrarles un hueco en el futuro. De momento, aquí están.
Heidegger no es un autor para principiantes, habrá quien piense que ni siquiera para iniciados. El problema se debe, no a la temática tratada, sino a su empeño por crear un nuevo lenguaje filosófico en alemán, dando a luz palabras unidas por guiones y expresiones a veces oscuras. Su obra (Ser y tiempo), precedente del existencialismo, analiza qué es el ser, centrándose especialmente en el ser humano, al que denomina Da-Sein (ser-ahí). Este Da-Sein nunca está sólo, sino que está en un mundo de entes (ser-en-el-mundo), los cuales pueden ser útiles (seres “a la mano”) u otros Da-Sein. Lo más interesante del Da-Sein es que está arrojado en este mundo, de repente se encuentra en él, y siente angustia porque todo le parece absurdo. Ahora bien, su vida se compone de diferentes posibilidades, y deberá elegir entre ellas para hacer su propio proyecto. Si lo hace en plan “cabeza loca”, dejándose llevar por la corriente, llevará una vida inauténtica. Pero si lo hace de modo responsable y autónomo, llevará una vida auténtica. ¿Cuál es entonces el mensaje que podríamos recoger? Ser auténticos, eligiendo de forma responsable.
Cambiando de tercio, Hannah Arendt fue su discípula, pero ella se dedicó a la filosofía política. Sin duda, el hecho de ser judía en la Alemania nazi (partido con el que Heidegger tuvo sus acercamientos) y de correr peligro de muerte en un campo de detención, fueron acontecimientos que definieron su camino filosófico. Arendt estudió el origen de todo aquel horror, de toda aquella masacre. Su obra principal es Los orígenes del totalitarismo, y en ella examina este nuevo fenómeno en el que incluyó tanto los campos de concentración nazis como los Gulags rusos. Esta imposibilidad de clasificarla en una postura política definida, trajo de cabeza a quienes la conocieron, pues no se la podía encasillar ni en la derecha ni en la izquierda. Arendt defendió la vida activa de la política, la participación ciudadana, pues como dijo Aristóteles, el hombre es un animal político que vive en sociedad. Su obra nos permite identificar el peligro que sobreviene cuando las gentes se convierten en masas despersonalizadas que siguen a un líder sin reflexionar sobre lo que eso puede suponer, anulando a otros seres humanos jurídicamente, moralmente y vitalmente.
Si bien Heidegger aparece en el temario de Filosofía II (aunque me temo que casi ningún profesor tiene tiempo de impartirlo), Hannah Arendt no consta como pensadora de relieve. Pero su pensamiento está directamente relacionado con los contenidos ciudadanos que se deben ver en las otras asignaturas del Departamento. Por eso opino que se le debería hacer un hueco, a Hannah y a sus hermanas (las demás filósofas). Ahora que tenemos edublogs, ya no hay excusa que valga. Arendt fue en su vida una paria, una expatriada, incluso el calificativo de “filósofa” le hacía sentirse incómoda. Siempre caminó en los márgenes. Será decisión de cada docente el incorporarla o no en los contenidos o actividades a tratar.
Con este artículo tan largo espero compensar los que no escribiré los próximos días. A disfrutar de las vacaciones.
Varias semanas de lectura de diferentes obras (sobre y por) el filósofo decimonónico Arthur Schopenhauer, han dado como resultado el que le dedique un artículo veraniego. De Schopenhauer llama la atención su estilo claro, con ejemplos cotidianos, así como el uso habitual de citas en latín, griego, inglés y francés, lo cual muestra no sólo su dominio de la cultura (adquirido en sus múltiples viajes), sino también su capacidad de relacionar a diferentes autores a la hora de tratar un tema.
Sobre su vida abundan las anécdotas. Hijo de comerciantes, pudo dedicarse a la filosofía tras la muerte de su padre. Con su madre, Johanna, tuvo varios enfrentamientos debidos, entre otras cosas, a que ella poseía un salón literario frecuentado por no pocos admiradores de renombre (incluido Goethe). Fue profesor en la Universidad de Berlín, donde Hegel le hacía sombra. Dos de sus grandes amores se llamaban “Carolina”, pero no se casó. Admiraba a Platón, a Kant y a Buda. Se ganó fama de poseer mal carácter (una vieja llegó a denunciarle por empujarla por unas escaleras) aunque adoraba a su perro de lanas. (También se ha ganado la fama de filósofo misógino, siendo fuente de inspiración para Nietzsche, que no se quedó atrás).
Su obra principal es El mundo como voluntad y representación. En ella, siguiendo a Kant, postula que no podemos conocer el mundo más que como se nos aparece, como fenómeno, como representación. Así, el mundo es como un sueño de nuestro cerebro. Sin embargo, el sabio, por medio de la instrospección, puede llegar a conocer una verdad que subyace en el mundo: la voluntad de vivir. Hay una fuerza, una energía, una voluntad, que lo alimenta todo. Lo malo es que a los humanos, ese deseo permanente de más cosas, nos lleva al sufrimiento. La vida es dolor, nunca estamos satisfechos, aspirar a la felicidad es un acto de ingenuidad. Como mucho, podemos aprender a sobrellevarla gracias al arte, en especial a la música. Otra opción para escapar al dolor es no desear nada, ser un asceta.
Estos planteamientos le han grangeado la etiqueta de “filósofo pesimista”, pero sus obras se leen con buen ánimo, quizás sea porque nos sonreímos al comprobar que no tiene reparos en insultar a quienes no le hacen gracia, o porque su forma de exponer es clara y ordenada. Para introducirse en este autor, lo mejor es coger una parte deParerga y Paralipomena, por ejemplo El arte de vivir bien, donde reflexiona sobre qué es más importante para vivir sosegadamente: lo que somos, lo que tenemos, o lo que representamos para los demás. ¿Cuál de las tres opciones creéis que defiende?
Citas:
Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre… La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. (…) Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir… Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas.
Los esfuerzos incesantes para desterrar el dolor no consiguen otra cosa que variar su figura: ésta es primordialmente carencia, necesidad, cuidados por la conservación de la vida. Al que tiene la fortuna de haber resuelto este problema, lo que pocas veces sucede, le sale de nuevo el dolor al paso en mil otras formas, distintas, según la edad y las circunstancias, como pasiones sexuales, amores desgraciados, envidia, celos, odios, terrores. Ambición, codicia enfermedades, etcétera. Y cuando no puede revestir otra forma toma el ropaje gris y tristón del fastidio y el aburrimiento, contra el cual tantas cosas se han inventado.
La vida es una guerra sin tregua, y se muere con las armas en la mano.
Imagen. Caricatura de Schopenhauer por David Smith.
Un ejemplo de canción que puede ilustrar el pensamiento de Schopenhauer es esta de Three Days Grace, llamada Pain. Aunque claro, canciones sobre el tema hay para dar y tomar, ¿acaso las hay que hablan de otra cosa?
Para terminar, Schopenhauer habla de la música:
La Músicajamás expresa el fenómeno, sino la esencia íntima, la raíz en sí del fenómeno, la voluntad misma. No expresa tal o cual placer, tal o cual aflicción, dolor, esfuerzo, júbilo, alegría o tranquilidad de espíritu; pinta el placer mismo, la aflicción misma y todos esos otros sentimientos, en abstracto, por decirlo así; nos da su esencia, sin nada accesorio, y, por consiguiente, si sus motivos. Y, sin embargo, la comprendemos perfectamente, aunque no nos ofrezca más que esta quintaesencia, tan sutil. (…) Esta estrecha relación entre la Música y la verdadera esencia de las cosas explica el hecho de que si en una escena cualquiera, en algún acontecimiento o en alguna circunstancia, oímos elevarse los sonidos de una música apropiada, ésta parece revelarnos la significación más oculta del suceso y darnos el comentario más exacto y más claro de él.
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